sábado, 3 de julio de 2010

Es que así debe ser.

-¿Qué decís entonces? -Preguntó él.
-Lo mismo de siempre. Me mantengo firme en mi respuesta. -Respondió ella, seria.
Entonces ella, con delicados movimientos femeninos se separo de él. Se separó de sus brazos como lo haría una presa de un depredador, en el segundo exacto que le salvaría la vida. Técnica aprendida no sólo en la televisión, sino también en las minúsculas discusiones que terminaban en reconciliación de besos.

-¿Por qué siempre negativas para mi? ¿Por qué siempre esas dolorosas palabras llenas de esa terrible cosa que llamo capricho?
-No siempre me niego a tus locuras. Y mis palabras no están llenas de dolor, porque ya sabés que nunca, nunca todo será como querés que sea. Es una ley de la vida.
-Una maldita ley de la vida, diría yo. -Murmuró él, levantándose de la cama y caminando a la ventana - Y, ¿Sabés algo? Sos una mujer con un orgullo maldito. Igual que yo. Me pregunto: ¿Cómo carajos sería tu vida sin un imbécil como yo? ¿Cómo sería tu vida sin un idiota como yo, que te tiene entre nubes y que no deja de acariciar tu mejilla en las noches silenciosas de invierno?
-No sé. Creo que sería un vida normal. Una vida... normal. Una vida con aciertos y fallas. Tendría cosas que quiero y no tendría cosas que deseo. No sería tan diferente de esta vida que tengo con vos. Aunque admito que tu trato me derrite... Pero no te encerrés en esa idea, porque no ha sucedido y no sucederá.
-Puede suceder. - Dijo él con tono seguro y casi amenazador.
-Puede suceder. -Repitió ella con tranquilidad.
-¿Querés que suceda? Ya me tiro de la ventana. Gritás y bajás las escaleras corriendo como loca, llorando. Llegás hasta mi cuerpo destrozado y lleno de sangre y pedís ayuda a gritos. Te preguntás porque ha llegado esta ridícula discusión a un final tan trágico, mientras te derrumbás sobre mi cuerpo inerte. Pasan días , semanas y vos guardás luto por mi. Te martirizás preguntándote si la culpa es tuya, o si yo realmente ya no le encontraba sentido a la vida. Terminás pensando que no eras lo suficientemente buena para mí, y que mi suicidio recae sobre tus hombros. Meses después conocés a otro. Decís que la vida debe continuar, lógicamente, y que ya basta de sufrir. Un año después yo sólo soy un amargo recuerdo que olvidarás poco a poco. Y seré como un humo que desaparece de tu vista. Pero ese tipo que ocupará mi lugar no te acariciará la mejilla por las noches y sentirás que algo te falta. Y no serás feliz como lo serías conmigo. ¿Querés que suceda?

Ella se levantó de la cama también y se acercó a él. Mesó suavemente sus cabellos y sonrió, diciendo con voz sensual y casi murmurando:
-No sucederá, porque en este momento te quito esa estúpida idea de suicidios y desamores.
Saliendo las últimas palabras de su ardiente boca, ella puso un suave beso en su mejilla y sonriendo, empezó a quitarse el vestido azul seductora y lentamente, para gozo de su amado, que tenía la boca mas redonda que una O. Mientras el vestido caía como un fantasma azul muerto, ella dijo, arrastrándolo a él hasta la cama:
-Ya te quito esa idea y seguro en un par de horas olvidás que querías matarte porque te dije que no... Es más, agradecerás al cielo que yo te haya dicho que no...

4 comentarios:

Butterflysong dijo...

Aunque al principio parece una cancion de Arjona y el personaje masculino es bastante dramatico (pero creo que eso es lo que define al caracter, y de paso me recuerda a alguien que conozco, nunca nos falta una persona asi), esta muy buena esta entrada, al final deja ese sentimiento agridulce que a veces me encanta, buen post para una noche como hoy :)

MiNe dijo...

"Es más, agradecerás al cielo que yo te haya dicho que no "... pero que tremenda frase le aplicaste al final, muy buena, muy buena tu historia
Yo me quedo en la lectura!!

Saludos;

hemnly

Eros dijo...

Excelente! Me encantó el final,sobre todo porque me recuerda a una etapa de mi vida.
Un muy buen post para leer en una noche lluviosa y melancolica o una tarde seca...
De verdad que es grandioso leer tu blog.
Mucha suerte y un abrazo! :)

AmelieGee dijo...

Alguna vez pensé que las mujeres tenemos un perverso poder de convencimiento sobre ustedes...no me equivoque (haha).

Genial el post...lo leí como se toma un vaso de agua fría cuando se muere de sed, te sigo leyendo amigo shoko!